- Mario Bellatín, dicen que frecuenta lugares de mala muerte y que de ahí saca sus ideas, ahora ando con Disecado.
- Guillermo Fadanelli, sus columnas de los lunes en El Universal les pueden dar una pista de lo que escribe, aunque es un poco disparejo para mi gusto, yo recomendaría Lodo.
- Norma Lazo, la conozco por ser la exeditora de Complot, sólo he leído El dolor es una triángulo equilátero y vale la pena.
- César Silva, buena narrativa de la frontera norte con Los Cuervos.
- Elmer Mendoza, creo que no necesita presentación, su narrativa se enfoca en el narco, yo comenzaría por el Amante de Janis Joplin, aunque la última que leí fue la de La prueba del ácido.
- Carlos Velázquez, lo cierto es que los libros de cuentos o pequeñas historias en general los evito, pero ante la buena crítica que recibió su texto me lo aventé y la verdad es de lo mejor que he leído en los últimos tiempos, La marrana negra de la literatura rosa puede convertirse en un clásico, aunque espero que no siga en la misma línea porque este tipo de narrativa se agota pronto. Ahora espero La Biblia Vaquera que el hijo del mal me dijo que me la iba a hacer llegar y se escondió.
- Xavier Velasco, con su Luna llena en las rocas no me acaba de convencer, pero me dijeron que le entrara a Diablo Guardián, aunque corría el riesgo de que tampoco me gustara, vamos a ver qué pasa.
- Daniel Sada, comienzo con Ritmo Delta, y si Rafael Lemus lo llama como el autor más incómodo de la literatura mexicana, algo bueno debe tener, y espero, porque sus libros son como diccionarios.